Los ataques con ácido contra las mujeres son una práctica cada vez más recurrente en nuestro país aunque poco visibilizada y en su mayoría desatendida.
En México, 26 mujeres han sido atacadas con ácido desde 2001. En total, hay 30 víctimas con una edad promedio entre los 20 y 30 años, y más de la mitad tenía o había tenido una relación sentimental con el agresor; cifras recopiladas por la Fundación Carmen Sánchez.
Carmen después de ser víctima de un ataque con ácido que le daño su rostro, brazos, tórax, pecho y pierna, decidió comenzar una lucha contra un sistema judicial que minimiza este tipo de agresiones y por lo que decidió crear la fundación que lleva su nombre.
De esta manera hace frente a esta problemática, además de dar acompañamiento a las demás mujeres víctimas, con el objetivo principal de lograr que los ataques con ácido en contra de mujeres sea tipificado como intento de feminicidio y den mayores sentencias a los agresores y queden sin ningún tipo de beneficio durante el proceso.
Los lugares donde fueron perpetrados fueron en la Ciudad de México y Puebla con un registro de cinco casos cada uno; en el Estado de México tres; Aguascalientes dos; mientras que en Hidalgo, Quintana Roo, Oaxaca, Guanajuato, Querétaro y Yucatán se ha registrado uno en cada entidad.
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) define los ataques con ácido como “agresiones con una alta carga simbólica. Pretenden marcar de por vida. Dejar un rostro desfigurado y en el cuerpo de la víctima la estampa de su crimen, de sus celos, de su odio.”
El ácido y otras sustancias abrasivas son utilizadas en muchos países como un arma que no solo pretende causar un sufrimiento físico enorme o incluso la muerte, sino también para imponer una condena social que la acompañará de por vida.
Según la organización especializada que trabaja con Naciones Unidas y única en su tipo Acid Survivors Trust International calcula que al año se producen al menos 1,500 agresiones, más del 80% a mujeres.
- La mayoría localizadas en países del sureste de Asia, África subsahariana, India occidental y oriente medio
- En los últimos años los casos en América Latina han aumentado posicionando a Colombia como el principal.
- El 90% de los atacantes son hombres; casi siempre conocidos o con alguna relación con la víctima.
- Una de las razones por las que ocurre la violencia con ácido es la fácil y barata disponibilidad de ácido.
“La intención de los ataques con ácido es desfigurar permanentemente a la víctima, de causarle daños físicos y psicológicos brutales, de provocarle grandes cicatrices y condenarla al ostracismo”
La violencia contra las mujeres y las niñas es la forma más extendida de abuso sistemático en todo el mundo y afecta a un tercio de todas las mujeres a lo largo de su vida. Por lo que ASTI plantea que la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas es un objetivo de desarrollo por derecho propio y es importante para lograr un vida mejor para las mujeres y sus familias, y un mayor progreso en el desarrollo de las comunidades y las naciones.
También señala que el 60% de los casos a nivel mundial no se denuncian por miedo a represalias.
Por lo que la organización propone que los gobiernos nacionales tienen la responsabilidad final de introducir e implementar leyes y políticas en torno a la violencia con ácido contra mujeres y niñas. Lo cual podría ayudar para lograr cambios en la erradicación de violencia contra este sector.
La obligación de los Estados de prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas y brindar servicios integrales a las sobrevivientes de dicha violencia fue establecida como un estándar de ‘debida diligencia’ por la Recomendación Genera No.19 del Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujeres.
Para combatirlo se necesita implementación de leyes que lo tipifiquen como un tipo de violencia contra las mujeres y en su caso particular como intento de feminicidio por las consecuencias que tiene el ácido en el cuerpo humano.
También se necesita trabajar por el cambio cultural y de educación , el ataque con ácido es una consecuencia de problemas estructurales como el machismo. La violencia contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en la discriminación por motivos de género y la normas sociales y los estereotipos de género que perpetua dicha violencia por ello es necesario arrancar el problema de raíz.