La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) es el órgano desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) encargada de la protección y administración de las ANP conjuntando las metas de conservación con las del bienestar de los pobladores y usuarios de las mismas; sin embargo, temas como la construcción de proyectos inmobiliarios o turísticos de lujo a los alrededores de las áreas protegidas ponen en duda su función.
Tal es el caso del Parque Nacional Cabo Pulmo, que como en otros casos, el papel de la Semarnat y de la Conanp han quedado a deber, pues a pesar de que en el 2015 se habia cancelado el megaproyecto llamado Cabo Cortés de la firma española Hansa Urbana, encabezada por Hansa Baja Investment, hoy día la misma firma planea realizar de nuevo un megaproyecto turístico en Cabo Pulmo tras autorización de Semarnat con la justificación de ser un proyecto sustentable.
En los alrededores de Cabo Pulmo se pone en riesgo la biodiversidad y conservación de más de 800 especies que habitan en esta Área Natural Protegida con la invasión hormiga de complejos turísticos como La Palma, Costa Palmas o La Riviera.
Muchos han sido los proyectos turísticos que han pretendido establecerse en Cabo del Este. Por eso los habitantes insisten en la necesidad de su regulación y ordenamiento.
Actualmente, siguen esperando la resolución de la Semarnat sobre el Proyecto que se ubicará en el interior de Costa Palmas llamado Planta NFE que consiste en la construcción, operación y mantenimiento de una planta de generación de energía eléctrica con una superficie total de 1,212 metros cuadrados, criticado por pretender conseguir autorizaciones en materia de impacto ambiental de manera fraccionada y sin tomar en cuenta a las comunidades con una consulta pública.
Además alegan que el aumento poblacional tendrá un impacto directo sobre la disponibilidad de agua en Cabo del Este, pues hoy, las únicas fuentes de agua son los acuíferos de Santiago y de Cabo Pulmo, ambos ya sobreexplotados. Estudios sugieren que si siguen levantando proyectos turísticos de esa manera, para el 2040 necesitarán 46% más agua de la que se recarga en sus acuíferos.
Asimismo, la coalición de organizaciones Cabo Pulmo Vivo ha documentado que los proyectos inmobiliarios costeros arrojan sus aguas grises en el océano, contribuyendo a la sedimentación y contaminación de los ecosistemas de arrecife de coral.