Nuestros altares se cubrirán de cruces rosas
El 1 y 2 de noviembre son los días en los que le sonreímos a la muerte después de muchos meses de llanto. Llenamos la casa de colores, de luz y recuerdos, recuerdos de los que ya no están, de los que extrañamos, de los nuestros.
Aun así queda una llaga enorme por aquellas que se fueron sin tener que hacerlo, las que no quería llevarse la muerte pero un agresor les quitó la vida. Hoy no está María para poner el altar de los suyos porque su novio decidió apuñalarla. Hoy no está Maricela porque un hombre le disparó por buscar justicia para su hija. Hoy no está Lesvy porque su novio decidió atarla a una cabina telefónica. Hoy no está Ingrid Escamilla, apuñalada y desollada. Hoy no está la pequeña Fátima de tan solo 7 años de edad. Hoy no está Diana, asesinada en su propia casa en Nayarit. Hoy no está Danna de 16 años, calcinada en Mexicali re victimizada por los tatuajes de su cuerpo. Hoy no está Jessica, asesinada por su pareja en Morelia, Michoacán.
Hoy nos faltan muchas más, tantas que no caben en los altares. Este día de muertos se suman 736 mujeres más víctimas de feminicidio en este último año de enero a septiembre del 2021, según cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Donde los Estados con mayor número de feminicidios son el Estado de México con 110, Veracruz con 55, Jalisco con 54, Ciudad de México con 45, Nuevo León con 42 y Chiapas con 38 delitos de feminicidio.
Hoy nuestros altares estarán llenos de cruces rosas en honor a ellas. Las cuales reivindican la lucha feminista una lucha por todas nosotras. Una lucha por las que vienen, una lucha por las que ya no están. Una lucha que avanza y no se detiene hasta que la dignidad se haga costumbre. Hasta que no haya una muerta más.