Redacción

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Nombrar la DISCAPACIDAD con todas sus letras

Aún cuando no quisiéramos exponer nuestra situación, ellas son la luz en la grieta para dar a conocer la manera en que intentamos salir a flote en este mar de desigualdades y retos.
María José
Colaboradora/ Empatía-La Marea

Uno pensaría que a los 33 años ya tendría la mayor parte de las respuestas que alguna vez me perturbaban a los 20´s, pero la realidad no es así. En esta etapa adulta como mujer y persona con discapacidad pienso que es cuando la vida se pone más real, más seria, de pronto te das cuenta que ahora tienes más dudas que certezas.

Para mí no ha sido fácil hablar de la discapacidad, porque tan sólo la existencia es abrumadora, ahora se le debe agregar el factor de que tienes alguna limitación física para vivir “plenamente”.

Claro que al momento en el que escribo esto, ha habido un gran avance, sin embargo, desde mi perspectiva siento que cuando se avanza en derechos o un trato digno, ocurre  alguna situación o te enteras de algún caso de discriminación o indiferencia que nos hace retroceder cinco pasos y siempre las instituciones, el sector privado y la sociedad en general  juegan un papel fundamental.

Más allá de tener y luchar por nuestros derechos, que claro es un tema sumamente importante, creo que la empatía abrirá los caminos.

Pero he aquí la cuestión: cómo haces que las personas, una sociedad, una comunidad, generen empatía cuando están tan concentrados en temas de su interés y no tanto en el de cómo una persona con discapacidad vive o podría vivir mejor.

Dicen que sólo aquellas personas que tienen algún familiar o conocido entienden su situación y es cierto pero no debería ser así. Estoy convencida que todas y todos deberíamos abrazar la empatía como un valor universal para que este mundo sea un lugar más agradable para vivir en comunidad.

Por ello, es necesario que nosotras, las personas con discapacidad, expongamos nuestra situación, aun así sea situaciones tan íntimas y complicadas que no quisiéramos contar nunca, porque ellas son la luz en la grieta para dar a conocer y exponer la manera en la que intentamos salir a flote en este mar de desigualdades y retos.

Aquí se resalta que la empatía y la educación desempeñan roles clave en este proceso, permitiendo que cada individuo, independientemente de sus capacidades, contribuya significativamente al tejido social.

Desafíos que he enfrentado como persona en condición de discapacidad

Los desafíos son distintos y diversos: desde una mirada hasta no poder acceder a un trabajo digno que tomen en cuenta tus capacidades y aptitudes; y en este sentido por más que no quieres hacer caso a esas negaciones sociales se vuelve una lucha constante, otra más, entre lo que piensas y cómo quieres verte a cómo te ven los demás.

Porque seamos claros y sinceros, a todos les ha molestado o incomodado cierta mirada hacia su persona y por más autoestima que tengas, siempre te deja alguna incomodidad.

Ahora, imagínate lo que puede provocar a una persona con discapacidad que está consciente que no es como los otros, que camina distinto, que habla diferente, que usa silla de ruedas o necesita ayuda de alguien más para intentar hacer de su vida la más satisfactoria en todos los sentidos (laboralmente, con relaciones interpersonales, tener buena salud física, emocional, tener un propósito de vida y una meta que seguir en ella), hacernos ver que no somos como tú, hacernos notar con miradas de compasión o incomodidad que tenemos que preocuparnos por nuestra condición; cuando en realidad las personas con discapacidad estamos más vivas y sensatas sobre  nuestros cuerpos, de quienes somos y hacia donde queremos ir.