El sujeto político del feminismo es la mujer, pues las mujeres no podrían estar mejor representadas que por ellas mismas. Por esta razón jamás he opinado sobre este movimiento (específicamente sobre la rama radical transodiante o trans excluyente), pero ha llegado el momento de cuestionar los discursos homofóbicos y transfóbicos del feminismo radical trans excluyente, así como el de los partidos políticos de corte conservador. De igual modo aclaro que la transfobia no es inherente al feminismo radical, ni a ninguna otra rama.
Durante los dos últimos años he sido testigo de cómo la violencia hacia la comunidad LGTB+ ha escalado de manera preocupante. Los discursos de odio han tomado fuerza en estos últimos tiempos y han sido promulgados, orquestados y aplaudidos por los sectores conservadores del país, por el Partido Acción Nacional (PAN) y por grupos feministas radicales trans excluyentes.
Las feministas radicales trans excluyentes, también conocidas como TERF (por sus siglas en inglés Trans Exclusionary Radical Feminist), sostienen que las mujeres trans no son mujeres y han construido un discurso de odio donde deslegitiman la identidad de género. Su discurso está plagado de adjetivos descalificativos como “transos”, “mutilados”, “machitos con falda”, “transfemeninos”, “peneportantes”, entre otros, palabras que deshumanizan a las personas trans y las convierte en objetos de críticas, insultos y múltiples violencias.
También señalan que sólo las mujeres tienen vulva, vagina, útero y ovarios, es decir, si no tienes algunos de estos cuatro componentes no eres mujer, retomando un fundamentalismo biológico homologado al discurso de los conservadores, “los niños tienen pene y las niñas tienen vagina”.
Estas premisas pierden validez cuando el Estado -no en todos los estados de la República Mexicana- reconoce la identidad de las personas trans, porque ha sido una búsqueda y lucha de varias décadas.
Los hombres trans tampoco se escapan de las TERFS, pues son calificados como mujeres confundidas por el patriarcado, pues este sistema de opresión les ha hecho creer que son hombres, cuando en realidad son mujeres “biológicas”. Nuevamente deslegitiman la identidad de género de los hombres trans, esto vulnera sus derechos y anula su capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos y autonomía. ¡Oh! Igual que los hombres sobre las mujeres, igual que el patriarcado al querer dictar reglas y formas de cómo vivir tú vida.
Y cuando señalas que su discurso es de carácter transfóbico te adjudican el término misógino. ¡No! Señalar la transfobia no es misógino. Solo les digo que los derechos humanos no se conquistan transgrediendo a otros grupos vulnerados y vulnerables.
A raíz de esto, el feminismo interseccional ha apelado y abogado por los derechos de las mujeres trans y las ha incluido dentro del feminismo, provocando un conflicto, de pronto vemos acaloradas discusiones entre interseccionales y radicales; radicales contra la comunidad gay; la comunidad gay contra grupos feministas y mujeres trans. Grupos minoritarios en constante confrontación entre sí, pero ¿saben a quién favorece este terreno de conflicto? Al patriarcado, porque este queda en un segundo plano, porque ya no es cuestionado, ni observado, porque perdemos tiempo en burdas peleas. Esta situación fortalece al patriarcado y permite que ejerza su violencia, esto se traduce en feminicidios diarios, transfemicidios, homicidios hacia hombres homosexuales y actos de odio, por ejemplo, la pareja lésbica que fue atacada en la alcaldía Cuauhtémoc hace apenas unos días o la pareja gay de Six Flags.
También sostengo que las TERFS son homofóbicas porque La Purísima, un aclamado y famoso centro nocturno gay fue violentado en 2021. Sus cortinas fueron tapizadas con consignas como “Queer es sexismo”. “Es misoginia”. Transgredieron nuestros espacios, espacios que se consiguieron gracias a las lesbianas, homosexuales, travestis y trabajadoras que salieron a marchar en Ciudad de México allá en 1978. La homosexualidad masculina no es sinónimo de misoginia, creer que es así es homofóbico, porque la misoginia puede ser encarnada por cualquier persona, no por su orientación sexual o identidad de género. Pues el problema no es la orientación sexual, sino el patriarcado.
Empero, no podemos soslayar que un gran número de hombres homosexuales en algún momento ha dicho comentarios misóginos, sin embargo, estos hombres homosexuales heteronormados están en una constante búsqueda de aprobación masculina heterosexual o bien, no desean perder sus privilegios masculinos debido a su orientación sexual. Pues la homosexualidad no es bienvenida por el patriarcado y a veces, la subordinación a un sistema heteronormativo es una forma de protección física y emocional, especialmente en zonas rurales donde si eres homosexual tienes que pasar desapercibido, para no ser blanco de críticas, burlas o algún tipo de violencia física y para lograrlo necesitas emplear el lenguaje y las actitudes de los hombres, el cual se caracteriza por ser misógino.
La homofobia o cualquier fobia no puede continuar por parte de nadie. Tan solo entre 2020 y 2021 hubo 87 crímenes de odio contra la comunidad LGTB+, 47% contra mujeres trans y 37% contra hombres homosexuales, sin olvidar las 11 mujeres que son asesinadas a diario en nuestro país: todas, todos y todes víctimas del patriarcado. Porque en México ser homosexual o mujer es motivo suficiente para ser asesinada/o/e. De igual modo no ha pasado ni un mes de este 2022 y ya habido ataques de odio y asesinatos.
Y escribo este texto porque hace tres días en la madrugada Natalia Lane, una mujer activista trans y trabajadora sexual fue acuchillada en la nuca mientras laboraba en un motel sobre Avenida Tlalpan, afortunadamente no murió, pero este cobarde hecho surge en medio de una atmósfera donde la diputada local América Rangel así como el también legislador Gabriel Quadri han lanzado a diestra y siniestra comentarios transfobicos, ambos pertenecientes al Grupo Parlamentario del PAN.
Qué raro que después de los discursos de odio surjan olas de violencias hacia grupos minoritarios Esto solo confirma que los discursos de odio son herramientas que alimentan y orillan a los agresores a cometer tan atroces actos.
Reitero: la pelea entre hombres homosexuales, mujeres trans, feministas liberales, interseccionales y radicales solo favorece al patriarcado. Por ende, la división no es la solución, es importante la cohesión para no continuar con un sistema de opresión que nos ignora, minimiza, viola, ofende, quema y mata. Porque la lucha contra el patriarcado está más latente y va a caer.
¡Por todas, todos y todes! Por las personas que ya no están, por las que estamos y por las que vendrán.