Se proyectan 52 residencias, 32 condominios y estará ubicada en la playa ‘La Colorada’ destinadas a residencial turístico.
La Ribera, es un poblado perteneciente al municipio de los Cabos en Baja California Sur, con actividades económicas como la pesca, ganadería, agricultura, turismo y se ha caracterizado por ser un lugar alejado del bullicio, con playas tranquilas y despejadas donde la naturaleza es la principal protagonista.
Lo común en estas zonas que se encuentran en las costas de Cabo del Este, como la Ribera o Cabo Pulmo es la serenidad, la contemplación de la naturaleza, arena blanca y aguas cristalinas. En las noches es el silencio, la oscuridad total y un cielo repleto de estrellas.
Sin embargo, con el paso de los años esta realidad ha ido cambiando, al menos para La Ribera, a pesar de la tranquilidad de sus habitantes. Actualmente el crecimiento de los complejos turísticos ha ido desplazando la naturaleza y su serenidad.
Los fuegos artificiales que ofrecen los hoteles de lujo para los eventos de sus huéspedes nublan con sus colores el espectáculo natural de las estrellas y aturden la paz de la noche: Lo que es fiesta y diversión para unos, es invasión para otros.
Tal es el caso del proyecto denominado “Residencial la Ribera” que está acabando con las dunas y el estero de “La Boca” y que ha causado mucho revuelo últimamente porque en redes sociales vecinos han documentando con videos la destrucción de dunas y del estero con maquinaria pesada.
En dicha construcción se proyectan 52 residencias, 32 condominios y estará ubicada en la playa ‘La Colorada’ destinadas a residencial turístico. Estará compuesto por viviendas unifamiliares, vialidades, áreas comunes con amenidades, estacionamientos, áreas de conservación y espejos de agua, según su propia Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
Un testimonio anónimo nos cuenta que este es uno de los últimos esteros del municipio y comparten con mucho dolor que el gobierno siga cediendo espacios de gran importancia natural a proyectos turísticos.
De igual forma invitó a que la comunidad de la Ribera se sume a retomar estas exigencias y estar al pendiente de los agravios en contra del ecosistema de Baja California Sur, pues se trata de la defensa de su territorio.
Incluso, el pasado 16 de enero del 2025 el diputado local del distrito XII, Omar Torres, visitó el lugar de los hechos y mencionó que “la destrucción de cuerpos de agua y la modificación del ecosistema destruye la flora y la fauna ocasionando un desequilibrio ambiental.” Por lo que exhortó a CONAGUA , SEMARNAT y PROFEPA a que se sumen a no pasar esto de largo.
Asimismo el Ayuntamiento ha determinado que el promovente, PLR PLAYA S. DE R.L. DE C.V., no cuenta con los permisos del municipio aún, pero la construcción ya ha comenzado y en la zona se muestra un permiso del propio ayuntamiento en el que se lee que se otorgó un permiso para “movimiento de tierra”, lo que molesta aún más a los habitantes.
Además denuncian que el Ayuntamiento solo se enfocó en revisar los permisos de la construcción y no en el daño físico que ya han ocasionado con la maquinaria pesada al estero y a las dunas que ahí se encontraban, como si un papel fuera más importante que la protección del medio ambiente.
La propia Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto “Residencial la Ribera” menciona que “no habrá construcciones en pantanos o esteros, Así mismo no se desecaran cuerpos de agua y estos serán integrados al paisaje que se pretende establecer.” Sin embargo, la realidad nos deja ver otra cosa.
De hecho, una de las quejas constantes de los organismos que abogan por el medio ambiente como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) es precisamente que las dunas y los esteros, entre otros ecosistemas, no son reconocidos por el Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) y a la hora en que un proyecto solicita su evaluación para obtener las autorizaciones en materia ambiental son ecosistemas totalmente ignorados.
Lo que remarca los vacíos legales que aún existen en las instituciones encargadas de proteger el medio ambiente en los tres niveles de gobierno. Las reglas del juego ya existen y medianamente se “siguen”, sin embargo, a la hora de aplicarlas hay lagunas que ponen en peligro las áreas naturales de nuestro país.
En entrevista para La Marea Diario, Sarahí Gómez, bióloga marina e integrante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) explicó que dichos ecosistemas no están reconocidos dentro del POEL, por lo tanto “no tienen la caracterización de estos sitios y la autoridad pasa por alto que existen estos ecosistemas”.
También comentó que hay muchos vacíos en la regulación que se necesitan fortalecer justamente para garantizar la protección de estos ecosistemas: “se debería de hacer la caracterización de los ambientes naturales, de las zonas ambientalmente sensibles y de zonas de importancia ecológica y ambiental e incluirlos en los instrumentos de ordenamiento territorial”.
En el caso de Los Cabos, el POEL data de 1995 y desde entonces no se ha actualizado, por lo que ONG´s demandan su pronta actualización para que así las instituciones encargadas tomen mejores decisiones a la hora de otorgar permisos en cuanto a crecimiento y desarrollo de actividades.
Importancia de las dunas y los esteros
Estos montículos o montañitas de arena esparcidos a lo largo de las playas, llamados dunas, son todo un sistema ecológico y son parte de las playas, aunque ya casi no las veamos. Cumplen con varios servicios ambientales, uno de ellos es que sirven como primera barrera ante vientos, tormentas y hasta huracanes.
La especialista, Sarahí Gómez, advirtió sobre la importancia de las dunas: “en ellas viven insectos, crustáceos, reptiles y organismos que muchas veces pasan desapercibidos y como tal son estructuras naturales de las que provienen muchísimos beneficios” dijo.
También comentó que sirven para la recarga de los acuíferos, incluso son reservorios de sedimentos con lo que se evita la erosión de la zona costera, además de ser un hábitat importante: sirven como zona de anidación de distintas especies como la tortuga marina, aves, pequeños reptiles e insectos.
Por su parte, los esteros, además de su valor paisajístico y cultural sirven de descanso para aves tanto endémicas como migratorias. En el caso particular de los esteros de La Ribera son considerados como un hábitat crítico para una especie de ave llamada mascarita peninsular, endémica de Baja California Sur.
En La Ribera actualmente quedan dos esteros: La Trinidad y el llamado Eureka. Este último que se encuentra al norte de La Ribera ya ha sido afectado por el proyecto Costa Palma, el cual sufrió una alteración: modificaron su cauce y, según especialistas, eventualmente se secará, provocará la erosión en la línea costera y afectará la recarga de los mantos acuíferos de la zona.
Por esto la importanca de seguir protegiendo lo que aún nos queda, como nos mencinó Sarahí Gómez del CEMDA: “seguir presionando para que los Programa de Ordenamiento Ecológico Local se actualicen” y de esta manera tener un marco jurídico acorde nuestra realidad.
Finalmente invita a estar al pendiente del actuar tanto de la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que da las autorizaciones, como de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Prfepa) quien se encarga, se supone, de lograr los más altos índices de cumplimiento de las leyes en materia ambiental y de los permisos que dan los Ayuntamientos en materia de construcción.