El crecimiento urbano y turístico en las costas sudcalifornianas ha generado desafíos ambientales y legales en torno al derecho de acceso y uso de las playas.
Desde hace cuatro años la comunidad de El Sargento y La Ventana ubicados en Baja California Sur, comenzó a organizarse porque de un día para otro les cerraron un camino que pasa precisamente por toda la playa de Agua Caliente hasta la playa Punta Gorda, el cual los habitantes han recorrido por décadas y sin previo aviso pasó a ser un área privada de una empresa llamada paradójicamente Conciencia Ambiental Devanagari A.C.
En dicha zona se pretende instalar un proyecto turístico residencial llamado Mountain Bike de Tatehuari que incluye un residencial unifamiliar, un hotel boutique y un club de playa de dos hectáreas y aunque el proyecto no se realiza todavía, actualmente el camino continúa bloqueado.
Este lugar es famoso por sus aguas termales, su nombre lo dice: Playa Caliente ¿Cuando has oído hablar de aguas termales en la playa? Normalmente las aguas termales se dan en cerros o en montañas ¿no es así? Sin embargo, está playa las tiene y se presume que se da debido a una vena volcánica que pasa por debajo de la isla de Cerralvo.
Dichas comunidades que se encuentran a 40 min. de La Paz, BCS; no se oponen al turismo, de hecho saben que como habitantes pueden beneficiarse de ello, pero dejando claro que nada ni nadie va a pisotear su derecho al libre acceso a las playas y defenderán ante cualquier abuso las playas que por décadas han utilizado con fines económicos y recreativos: desde buzos perleros, pescadores, hasta deportivos y para acampar.
Por ello sus habitantes se han dado a la tarea de inventar nuevas formas de lucha, y resistencia ante la privatización de sus playas y sus accesos. Tal es el caso del Colectivo Acceso y Conservación de Playas El Sargento A.C y el Colectivo Es Mi Playa, Mi Barrio junto con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) que ante la amenaza latente de desarrollos turísticos que en la actualidad mantienen el acceso a las playas tradicionales bloqueados, idearon un mapeo comunitario para luchar contra el olvido de sus nombres y los usos históricos de las playas.
Dichos colectivos invitaron a la comunidad a realizar mapeo de las playas, sus caminos, sus nombres, sus usos culturales, recreativos, sus sitios de valor histórico y los accesos legítimos a la costa, como un símbolo de resistencia y apropiación cultural.
En entrevista para La Marea Diario, la bióloga marina y colaboradora del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) Sarahí Gomez, comentó que “La problemática del cierre de accesos a playas se ha ido recrudeciendo en los últimos años” ya que los particulares que tienen sus terrenos colindando con la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) confunden e ignoran los derechos de la propiedad privada como si estuviera por encima de los derechos colectivos.
De esta manera, “se toman atribuciones para impedir el paso de personas a estos espacios de bien común como son las playas. Cierran accesos que ya estaban establecidos o no proporcionan los accesos correspondientes cuando está en la ley que deberían hacerlo” agregó Sarahí Gómez.
Ante esta problemática se vieron en la necesidad de tener un registro oficial de los nombres, de los usos y costumbres que le ha dado la comunidad a las playas de El Sargento y la Ventana.
“Este mapa no solo es un registro geográfico, sino también un legado del patrimonio biocultural de la región. Nos ayuda a reafirmar nuestro derecho de acceso libre e incluyente a las playas, a fortalecer la identidad local y reconocer la responsabilidad compartida de las comunidades y los visitantes en el uso correcto de estos sitios para asegurar su conservación”, destacaron las organizaciones.
La importancia de nombrar
Este ejercicio participativo también ayudó a identificar que no solo hay despojo de los espacios públicos sino que también hay despojo cultural: los nombres con los que la comunidad reconoce ciertos lugares han sido cambiados, por ejemplo, la playa principal de El Sargento y reconocida como tal por sus habitantes ahora tiene señalamientos que la bautizan como “La Tuna”.
De esta manera nos podemos dar cuenta de cómo el turismo cambia e influye poco a poco en la dinámica de la comunidad, una comunidad que antes utilizaba la playa para pescar y acampar ahora comparte la playa por largas temporadas (de octubre a mayo) con extranjeros, junto con sus campers y la práctica de windsurfing y también en la forma de nombrar los espacios.
Es sabido que la falta de inspección y vigilancia por parte de las autoridades provoca estos conflictos entre la comunidad y los privados que pretenden realizar desarrollos turísticos. Por esto también la importancia de este mapa porque de esta manera se le da certeza tanto a los usuarios de los espacios públicos como los privados interesados en invertir miles y millones de pesos.
Las instituciones públicas brillan por su ausencia
Por su parte Xóchitl Nolasco, activista e integrante del Colectivo Acceso y Conservación de Playas El Sargento A.C. en entrevista para este medio advirtió preocupada que están perdiendo las playas debido a las malas prácticas de las instituciones que permiten el despojo de caminos y acceso a las playas.
Cuenta que alguna vez asistió el biólogo Raúl Rodríguez Quintana, exencargado de la Oficina de Representación de la Semarnat en Baja California Sur, junto con personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) que en palabras textuales dijeron “oye, pero esto es ilegal y no se puede hacer”, sin embargo, lamenta que hasta ahí llegó el asunto, no hubo ningún tipo de represalias en contra de la compañía y el camino sigue cerrado.
Aunado a la falta de respuestas institucionales que actualmente siguen sin dar seguimiento puntual a esta exigencia, se suma una nueva justificación por parte del representante legal, Victor Vila del proyecto turístico residencial Mountain Bike de Tatehuari, para no abrir el acceso del camino utilizado por las comunidades locales.
Dicho representante está presentando a los medios de comunicación una narrativa completamente falsa, en donde justifica el cierre de este camino para proteger un campamento tortuguero el cual podría verse afectado por el transitar diario de personas y automóviles.
Sin embargo, los habitantes desmienten esa información pues dicho campamento no existe ya que el camino en cuestión no puede ser una zona de anidación de tortugas por tratarse de un espacio retirado de la playa y “por el tipo de terreno que es, es un terreno muy muy duro y entre más le escarbas más caliente se pone”, añadió Xóchitl Nolasco.
Asimismo la activista se mostró escéptica de cómo los desarrolladores que pretenden invertir millones de pesos en un proyecto ignoren por completo problemáticas como la escasez del agua en la zona y la falta de infraestructura eléctrica, que en verano por la demanda excesiva, provoca apagones, aunque son por segundos, dañan los aparatos electrónicos conectados a la red como refrigeradores, televisores, etcétera.
Por su parte, los colectivos siguen trabajando por concientizar a la comunidad porque el mapa ya fue entregado a la delegación de El Sargento y La Ventana, otro a las oficinas del ejido y tienen uno pendiente de entregar a la secundaria de la localidad para que lo tengan en cuenta sus alumnos. En él podemos ver los nombres originales de los accesos y las playas, zonas de anidación de tortugas, lugares emblemáticos.
De esta manera la comunidad busca luchar contra grandes intereses apostando al reconocimiento de su territorio, difundiendo sus nombres y sus accesos y en un futuro apostar por actividades en común en donde turistas y locales puedan compartir experiencias y demostrar que pueden coexistir en un mismo territorio.